martes, 7 de abril de 2009

Verano.


Una mañana limpia
pretende ser ese futuro tan anhelado.
Eso es hoy y ahora.
Quiero serlo yo también.
Hoy.


Siempre esperando.
Siento el calor que se acerca;
respira sobre mí y se aleja;
me tienta y desnuda.
Me siento perecedera.


¿Cuánto va a durar
esa caricia sensible,
mi amor,
que se levanta
y me abandona?


¿Por qué no corremos?
Transpirar lo que extraño.
Reír lo que no tengo.
Corramos.
Alejarme del hielo perpetuo.


Vení, curame
esta enfermedad crónica,
mi blanca piel te ordena.
La arena clavada en los poros,
fría; no es lo mismo.


Ante miedos
riesgo lejano
ahora te quiero cerca,
no hay cansancio ante mi llamada:
Volvé.

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