viernes, 26 de febrero de 2010

MEP Internacional


Ya sin inspiración ni nada. Ya es hora de que me retracte de las cosas que dije en mi primera entrada sobre el MEP, y sobre todo ahora, que se me ha dado la oportunidad de participar en la Fase Internacional. Juro que a pesar de mis hormonas adolescentes revolucionadas, estoy más agradecida que nunca.
Por empezar e inaplazablemente, gracias a los profes. Todavía me acuerdo de aquél día a finales de curso en 4º de la E.S.O cuando unos pocos alumnos nos reunimos en una sala y un profesor que ninguno de nosotros conocía nos comenzó a explicar algo sobre un concurso muy extraño. En un vídeo veíamos gente de nuestra edad vestidos de chaqueta y corbata, tratándose de usted y debatiendo sobre temas completamente ajenos a las banalidades adolescentes. Se nos propuso elaborar un trabajo y, conscientes del esfuerzo que ello suponía, más de la mitad se retiraron, y sólo resistimos unos pocos valientes dispuestos a embarcarnos en esta aventura.
Una vez terminado el proyecto, sólo dos fuimos seleccionados para participar en la Fase Autonómica de Sevilla. Tuve la suerte de convertirme -inconscientemente- en una semi-experta sobre mi tema y haber sido elegida para la Fase Nacional de Madrid. Allí el proceso a realizar era más difícil. Suponía más ímpetu, paciencia y ganas. De ochenta y cinco participantes escogieron a los 20 mejores, que separados en dos grupos participarán, respectivamente, de dos Fases Internacionales.
El final.
El premio mayor.
Y es para mí la sensación más reconfortante saber que escribo esto siendo yo una de las seleccionadas. Mis ganas y yo viajaremos fuera de España a la Fase Internacional de Modelo de Parlamento Europeo. ¡¡Sí!!
Es un punto a destacar, como anteriormente dije (creo que me estoy contagiando de las formalidades protocolarias), el respaldo que los profesores nos brindaron a todos nosotros. Todo el tiempo ahí, alentando, preparando información, sacando fotos, preocupándose por nuestro bienestar. Sin exigirnos más de lo que podíamos dar. He aquí el inmejorable fruto de su trabajo.
Ahora hablaré de los delegados... y es que ¿qué sería el MEP sin nosotros, chicos? Nosotros somos el MEP, lo integramos y conformamos. Le damos sabor, le damos gracia, le damos esas cosquillitas que sentimos al recordar todo lo que vivimos.
Puede que quien no haya pasado por esta experiencia nos tache de cursis y exagerados, y reconzoco que yo también lo haría de no estar en esta situación. Pero increíblemente, los lazos estrechados en unos pocos días de convivencia son tan fuertes como puedan serlo, y es que esta experiencia une tanto en el día a día como en los recuerdos. Hemos desarrollado capacidades de tolerancia, entendimiento, acción, debate. Pero lo más importante de todo: hemos aprendido a escuchar y a ser escuchados.
Gracias, finalmente, MODELO DE PARLAMENTO EUROPEO, por ser esa oportunidad que los jóvenes tanto ansiamos de vez en cuando: ser voces escuchadas. Ser voces protagonistas. Gracias por tus postres excéntricos, por los bailes exóticos, por las corridas nocturnas, por los debates fogosos, por los nervios irrevocables, por las nevadas deseadas, por los pies doloridos y los tacones dolorosos, gracias por tu gente, gracias por tu sabiduría.
Gracias MEP.
Gracias MEP's.

Magdalena Raña para la Delegación de Málaga --> Andalucía 1 --> y, finalmente, de España.

lunes, 15 de febrero de 2010

En el Instituto.

Como imbéciles. Caminan ciegos y puede que yo también. Aprecio las ganas de unos pocos y vomito la obligatoriedad de este sistema que repudia, que desprecia. Nos clasifican como corderos: ¿aptos o no aptos para saber vivir? Sentenciados para el resto del camino y tatuados con el sello del fracaso en la frente adelantamos un paso al otro. Al prójimo: nuestro símil-compañero.
Busco por los pasillos alguna cara amiga. Alguna de las que no muerden ni tampoco vigilan; y es que son tan pocas que pena me da ansiarlas, así como pena me dan aquellas que devoran hambrientas el doblegamiento del débil.
Bienvenido, mundo, a la educación que recibimos en preparación para la casi ignominia que le espera a aquél que no se imponga más que el poderoso.
¿Dónde estan los ideales? ¿Dónde está la realidad? ¡No se cuelan ya estos vocablos! ¡Para qué! ¡Si nos sentimos tan importantes como una res puede sentirse!
Juro que no te odio. Juro que sólo odio a ciertos seres que te habitan. Mudos, sordos, mancos. No hablan porque no saben. No escuchan porque es incómodo. Simulan no tener manos para no llevar a cabo una acción.
Me observo de repente en un gran abismo blanquecino, inundado por la jactancia "ni-ni", rodeada por ellos que no se encuentran pero tampoco pretenden hacerlo. Grito en silencio, callada, yo misma me pierdo, ¿dónde estoy? Perdón, una vez más olvidaba que me hayo sola en un lugar que algunos llaman utopía. Sola en otro lugar denominado mundo. Sola ante mis ocurrencias. Sola yo.

martes, 9 de febrero de 2010

Hoy les propongo...

Buenas noches, desafortunados lectores cibernéticos. ¿Hay alguien ahí hoy? Yo estoy al otro lado de la pantalla, como siempre (o eso creo). Estoy... un poco ausente. Pero de todas formas me encuentro. Me encuentro... entre libros y lecturas, entre MEPS -¿aventuras?-, entre ropa desordenada, entre las sábanas de mi cama. Evidentemente, como todos nos damos cuenta, entre versos sin esfuerzo -¡o sin un céntimo!-
La verdad es que todos los que escribimos pasamos por épocas de taponamiento literario. Son horribles. Sentimos como un nudo en las sienes, y cada día que pasamos sin escribir se "ennudece" un poquito más. Y hago hincapié en "los que escribimos", que no siempre somos escritores, sino simples mensajeros entre las ideas que nacen en nuestras cabezas y los ojos de quienes las disfrutan (o sufren, como es el caso de hoy).
El absunto está en que aprovechando mi bloqueo intelectual, se me ocurrió hacer que ustedes puedan reír un rato; ya que yo no tengo tiempo, háganlo por mí. Les voy a copiar, a continuación, una ingenua poesía escrita por mí alrededor de los diez años, cuando todavía pensaba en las cosas que realmente importan. Como el principito y su aviador. ¿Cuántos de ustedes pueden, acaso, dibujar un corderito ideal, o una boa cerrrada, o incluso una abierta?
Aclaro, previamente, que este "poema" será tipeado sin cambiar ni una sola coma.
Lean y diagnostiquen si el cambio hacia las banalidades de la vida ha sido exagerado:

AMBICIÓN
Llegar, palabras,
sentir, tu alma,
Llegar, solo llegar,
porque quiero ser, sentir,
pensar, en tu idioma,
ser flor, en otoño.
Vivir en el féretro de tu voz.
Causar, estruendos en el cielo.
Pensar, solo pensar
que creo, que siento, que puedo
ser yo.
Quiero ser todos, todos y vos
poder vivir esa cárcel de tu amor, sufrimiento.
Pintar, tu pelo, ser, simplemente
una vida, ser simplemente una canción.
Creer, simplemente poder volver a creer.
Escalar momentos, esquivar augurios en tu pecho.
Nacer, melodías,
mirar, fantasías.
Cantar, que te quiero, desde la cumbre de la montaña
más alta, para volver a ser, pensar, mirar.

¿Qué tal? ¿Les gustó? A mí no, nunca me gustaron las cosas viejas que tengo por ahí escritas... Probablemente dentro de unos años abra esta página caducada en algún internet del futuro y me avergüence de esto también, así que aprovecho para enviar un mensaje a la Magui ulterior: ¡Dejá de leer literatura barata y andá a corregir exámenes en ese balcón peliculero que tenés, sí sí, ese desde donde se avista la Torre Eiffel!
Decía... Todo esto venía a que pensaba contarles la historia de este poema, de la cual todavía me acuerdo de manera jugosa: Mi maestra de quinto de primaria me había explicado por primera vez lo que significa la palabra "féretro", y enamorada de su sonido (romance que hoy en día perdura) me bañó una lluvia de ideas, de palabras, de versos. Decidí abstraerme de la clase y empezar a escribir. Nunca más volvió a ser tan fácil.