martes, 9 de febrero de 2010

Hoy les propongo...

Buenas noches, desafortunados lectores cibernéticos. ¿Hay alguien ahí hoy? Yo estoy al otro lado de la pantalla, como siempre (o eso creo). Estoy... un poco ausente. Pero de todas formas me encuentro. Me encuentro... entre libros y lecturas, entre MEPS -¿aventuras?-, entre ropa desordenada, entre las sábanas de mi cama. Evidentemente, como todos nos damos cuenta, entre versos sin esfuerzo -¡o sin un céntimo!-
La verdad es que todos los que escribimos pasamos por épocas de taponamiento literario. Son horribles. Sentimos como un nudo en las sienes, y cada día que pasamos sin escribir se "ennudece" un poquito más. Y hago hincapié en "los que escribimos", que no siempre somos escritores, sino simples mensajeros entre las ideas que nacen en nuestras cabezas y los ojos de quienes las disfrutan (o sufren, como es el caso de hoy).
El absunto está en que aprovechando mi bloqueo intelectual, se me ocurrió hacer que ustedes puedan reír un rato; ya que yo no tengo tiempo, háganlo por mí. Les voy a copiar, a continuación, una ingenua poesía escrita por mí alrededor de los diez años, cuando todavía pensaba en las cosas que realmente importan. Como el principito y su aviador. ¿Cuántos de ustedes pueden, acaso, dibujar un corderito ideal, o una boa cerrrada, o incluso una abierta?
Aclaro, previamente, que este "poema" será tipeado sin cambiar ni una sola coma.
Lean y diagnostiquen si el cambio hacia las banalidades de la vida ha sido exagerado:

AMBICIÓN
Llegar, palabras,
sentir, tu alma,
Llegar, solo llegar,
porque quiero ser, sentir,
pensar, en tu idioma,
ser flor, en otoño.
Vivir en el féretro de tu voz.
Causar, estruendos en el cielo.
Pensar, solo pensar
que creo, que siento, que puedo
ser yo.
Quiero ser todos, todos y vos
poder vivir esa cárcel de tu amor, sufrimiento.
Pintar, tu pelo, ser, simplemente
una vida, ser simplemente una canción.
Creer, simplemente poder volver a creer.
Escalar momentos, esquivar augurios en tu pecho.
Nacer, melodías,
mirar, fantasías.
Cantar, que te quiero, desde la cumbre de la montaña
más alta, para volver a ser, pensar, mirar.

¿Qué tal? ¿Les gustó? A mí no, nunca me gustaron las cosas viejas que tengo por ahí escritas... Probablemente dentro de unos años abra esta página caducada en algún internet del futuro y me avergüence de esto también, así que aprovecho para enviar un mensaje a la Magui ulterior: ¡Dejá de leer literatura barata y andá a corregir exámenes en ese balcón peliculero que tenés, sí sí, ese desde donde se avista la Torre Eiffel!
Decía... Todo esto venía a que pensaba contarles la historia de este poema, de la cual todavía me acuerdo de manera jugosa: Mi maestra de quinto de primaria me había explicado por primera vez lo que significa la palabra "féretro", y enamorada de su sonido (romance que hoy en día perdura) me bañó una lluvia de ideas, de palabras, de versos. Decidí abstraerme de la clase y empezar a escribir. Nunca más volvió a ser tan fácil.

1 comentario:

  1. soy la primera esta vez: ¡bravo! sentarse a trabajar la escritura sin mucho pensado, sin la "famosa" inspiración bendiciendo las palabritas. y así seguro que será difícil, pero es cuando da más tarea y cuando te sentís más orgullosa de la faena cumplida. por fin lo vas agarrando, bebé, ahí vas, ya completamente erguida y por el carril derecho...

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