
Sentada otra vez con un teclado delante. Sentada otra vez y enfrentada, una vez más y después de mucho tiempo, contra palabras como dagas afiladas e insaciables. Tercas como la razón. Sucias como su decisión correcta.Admirando, como nunca, el talento para escribir desde el dolor. Mi inutilidad para ser feliz y crear, a la vez, para que los demás disfruten tanto como yo. ¿Egoísmo? ¿Inconsciencia? ¿Por qué la felicidad es capaz de destruir la inspiración? Mensajera sólo de desconsuelo sagaz y penetrante.Llorando, tal vez, por dentro. Rota, seguramente, por fuera. Hecha añicos por el miedo, ni mínimamente engrandecida por la realidad. Mi realidad onírica, la realidad perecedera. Agonizando el camino de las horas largas cuando espero algo. Transitando la ruta de segundos fugaces como segundos cuando ese algo ya está entre mis manos. Algo hermoso. Algo no tan ideal.¿Qué viene ahora, entonces? ¿Viene esperar? ¿Viene desesperar? Quiero delatar, sangre de sollozo, lamento penetrante.
Magui.... Qué profundo lo que escribiste. Como se nota que no cambiaste nada, hermosa.
ResponderEliminarTe extraño tanto.
Te necesito tanto.
Te QUIERO tanto.