Ya sin inspiración ni nada. Ya es hora de que me retracte de las cosas que dije en mi primera entrada sobre el MEP, y sobre todo ahora, que se me ha dado la oportunidad de participar en la Fase Internacional. Juro que a pesar de mis hormonas adolescentes revolucionadas, estoy más agradecida que nunca.
Por empezar e inaplazablemente, gracias a los profes. Todavía me acuerdo de aquél día a finales de curso en 4º de la E.S.O cuando unos pocos alumnos nos reunimos en una sala y un profesor que ninguno de nosotros conocía nos comenzó a explicar algo sobre un concurso muy extraño. En un vídeo veíamos gente de nuestra edad vestidos de chaqueta y corbata, tratándose de usted y debatiendo sobre temas completamente ajenos a las banalidades adolescentes. Se nos propuso elaborar un trabajo y, conscientes del esfuerzo que ello suponía, más de la mitad se retiraron, y sólo resistimos unos pocos valientes dispuestos a embarcarnos en esta aventura.Una vez terminado el proyecto, sólo dos fuimos seleccionados para participar en la Fase Autonómica de Sevilla. Tuve la suerte de convertirme -inconscientemente- en una semi-experta sobre mi tema y haber sido elegida para la Fase Nacional de Madrid. Allí el proceso a realizar era más difícil. Suponía más ímpetu, paciencia y ganas. De ochenta y cinco participantes escogieron a los 20 mejores, que separados en dos grupos participarán, respectivamente, de dos Fases Internacionales.
El final.
El premio mayor.
Y es para mí la sensación más reconfortante saber que escribo esto siendo yo una de las seleccionadas. Mis ganas y yo viajaremos fuera de España a la Fase Internacional de Modelo de Parlamento Europeo. ¡¡Sí!!
Es un punto a destacar, como anteriormente dije (creo que me estoy contagiando de las formalidades protocolarias), el respaldo que los profesores nos brindaron a todos nosotros. Todo el tiempo ahí, alentando, preparando información, sacando fotos, preocupándose por nuestro bienestar. Sin exigirnos más de lo que podíamos dar. He aquí el inmejorable fruto de su trabajo.
Ahora hablaré de los delegados... y es que ¿qué sería el MEP sin nosotros, chicos? Nosotros somos el MEP, lo integramos y conformamos. Le damos sabor, le damos gracia, le damos esas cosquillitas que sentimos al recordar todo lo que vivimos.
Puede que quien no haya pasado por esta experiencia nos tache de cursis y exagerados, y reconzoco que yo también lo haría de no estar en esta situación. Pero increíblemente, los lazos estrechados en unos pocos días de convivencia son tan fuertes como puedan serlo, y es que esta experiencia une tanto en el día a día como en los recuerdos. Hemos desarrollado capacidades de tolerancia, entendimiento, acción, debate. Pero lo más importante de todo: hemos aprendido a escuchar y a ser escuchados.
Gracias, finalmente, MODELO DE PARLAMENTO EUROPEO, por ser esa oportunidad que los jóvenes tanto ansiamos de vez en cuando: ser voces escuchadas. Ser voces protagonistas. Gracias por tus postres excéntricos, por los bailes exóticos, por las corridas nocturnas, por los debates fogosos, por los nervios irrevocables, por las nevadas deseadas, por los pies doloridos y los tacones dolorosos, gracias por tu gente, gracias por tu sabiduría.
Gracias MEP.
Gracias MEP's.
Magdalena Raña para la Delegación de Málaga --> Andalucía 1 --> y, finalmente, de España.