domingo, 7 de marzo de 2010

"¿Te hago un truco de magia?"

Me encantaría que juntos caminásemos sin hincarnos en la planta de los pies esas púas herrumbrosas. Sin que brote sangre espesa de nuestra carne por las pupilas fijas en el futuro. Sin que los segundos sean más rápidos que nuestros sentimientos. Pero lo son.
La amenaza certera nos ha fichado fuera de tiempo; demasiado esperó como para hacer la vista gorda. Como si un gigante no nos dejase pasar una puerta de realidad, uno de nosotros se cree ciego mientras que el otro ve incluso lo invisible.
"¿Qué tan atrás quedaron los dibujos y las poesías?" me pregunto apesadumbrada con la congoja en las cejas y la perspectiva por los pies. "¿Qué tan atrás desfalleció tu magia y se opacó nuestro júbilo?" Magia... Creí en vos hasta hace unos meses.
¿Y qué tan adelante nos espera la sorpresa o el final? ¿Cuánta música ha de ser creada para que las dos palabras sean invencibles o intangibles? Sé que la soledad no es el libro donde se esconden mis anheladas respuestas. Creo que sólo las encuentro entre piel y memoria. Nuestra piel. Mi memoria.
Sólo sé que no sé nada. Dudo de todo, menos de que dudo. Y esperé porqués etéreos de posibilidades inalcanzables, pero la llaga de un dolor resurgió infectada desde las profundidades de alguna parte. Alguna parte a la que desciendo en mi búsqueda incesante de ti mientras me rasgo algo más que las vestiduras con las espinas de una obra derruída que tal vez quiera aguantar con un palito de cartón, pero continúo en mi descenso agobiante hacia un final que no pretendo conocer. ¿Alguien puede demostrarme lo contrario?
Sólo quiero un principio en la mitad del transcurso. Un sorpresivo renacer.

viernes, 26 de febrero de 2010

MEP Internacional


Ya sin inspiración ni nada. Ya es hora de que me retracte de las cosas que dije en mi primera entrada sobre el MEP, y sobre todo ahora, que se me ha dado la oportunidad de participar en la Fase Internacional. Juro que a pesar de mis hormonas adolescentes revolucionadas, estoy más agradecida que nunca.
Por empezar e inaplazablemente, gracias a los profes. Todavía me acuerdo de aquél día a finales de curso en 4º de la E.S.O cuando unos pocos alumnos nos reunimos en una sala y un profesor que ninguno de nosotros conocía nos comenzó a explicar algo sobre un concurso muy extraño. En un vídeo veíamos gente de nuestra edad vestidos de chaqueta y corbata, tratándose de usted y debatiendo sobre temas completamente ajenos a las banalidades adolescentes. Se nos propuso elaborar un trabajo y, conscientes del esfuerzo que ello suponía, más de la mitad se retiraron, y sólo resistimos unos pocos valientes dispuestos a embarcarnos en esta aventura.
Una vez terminado el proyecto, sólo dos fuimos seleccionados para participar en la Fase Autonómica de Sevilla. Tuve la suerte de convertirme -inconscientemente- en una semi-experta sobre mi tema y haber sido elegida para la Fase Nacional de Madrid. Allí el proceso a realizar era más difícil. Suponía más ímpetu, paciencia y ganas. De ochenta y cinco participantes escogieron a los 20 mejores, que separados en dos grupos participarán, respectivamente, de dos Fases Internacionales.
El final.
El premio mayor.
Y es para mí la sensación más reconfortante saber que escribo esto siendo yo una de las seleccionadas. Mis ganas y yo viajaremos fuera de España a la Fase Internacional de Modelo de Parlamento Europeo. ¡¡Sí!!
Es un punto a destacar, como anteriormente dije (creo que me estoy contagiando de las formalidades protocolarias), el respaldo que los profesores nos brindaron a todos nosotros. Todo el tiempo ahí, alentando, preparando información, sacando fotos, preocupándose por nuestro bienestar. Sin exigirnos más de lo que podíamos dar. He aquí el inmejorable fruto de su trabajo.
Ahora hablaré de los delegados... y es que ¿qué sería el MEP sin nosotros, chicos? Nosotros somos el MEP, lo integramos y conformamos. Le damos sabor, le damos gracia, le damos esas cosquillitas que sentimos al recordar todo lo que vivimos.
Puede que quien no haya pasado por esta experiencia nos tache de cursis y exagerados, y reconzoco que yo también lo haría de no estar en esta situación. Pero increíblemente, los lazos estrechados en unos pocos días de convivencia son tan fuertes como puedan serlo, y es que esta experiencia une tanto en el día a día como en los recuerdos. Hemos desarrollado capacidades de tolerancia, entendimiento, acción, debate. Pero lo más importante de todo: hemos aprendido a escuchar y a ser escuchados.
Gracias, finalmente, MODELO DE PARLAMENTO EUROPEO, por ser esa oportunidad que los jóvenes tanto ansiamos de vez en cuando: ser voces escuchadas. Ser voces protagonistas. Gracias por tus postres excéntricos, por los bailes exóticos, por las corridas nocturnas, por los debates fogosos, por los nervios irrevocables, por las nevadas deseadas, por los pies doloridos y los tacones dolorosos, gracias por tu gente, gracias por tu sabiduría.
Gracias MEP.
Gracias MEP's.

Magdalena Raña para la Delegación de Málaga --> Andalucía 1 --> y, finalmente, de España.

lunes, 15 de febrero de 2010

En el Instituto.

Como imbéciles. Caminan ciegos y puede que yo también. Aprecio las ganas de unos pocos y vomito la obligatoriedad de este sistema que repudia, que desprecia. Nos clasifican como corderos: ¿aptos o no aptos para saber vivir? Sentenciados para el resto del camino y tatuados con el sello del fracaso en la frente adelantamos un paso al otro. Al prójimo: nuestro símil-compañero.
Busco por los pasillos alguna cara amiga. Alguna de las que no muerden ni tampoco vigilan; y es que son tan pocas que pena me da ansiarlas, así como pena me dan aquellas que devoran hambrientas el doblegamiento del débil.
Bienvenido, mundo, a la educación que recibimos en preparación para la casi ignominia que le espera a aquél que no se imponga más que el poderoso.
¿Dónde estan los ideales? ¿Dónde está la realidad? ¡No se cuelan ya estos vocablos! ¡Para qué! ¡Si nos sentimos tan importantes como una res puede sentirse!
Juro que no te odio. Juro que sólo odio a ciertos seres que te habitan. Mudos, sordos, mancos. No hablan porque no saben. No escuchan porque es incómodo. Simulan no tener manos para no llevar a cabo una acción.
Me observo de repente en un gran abismo blanquecino, inundado por la jactancia "ni-ni", rodeada por ellos que no se encuentran pero tampoco pretenden hacerlo. Grito en silencio, callada, yo misma me pierdo, ¿dónde estoy? Perdón, una vez más olvidaba que me hayo sola en un lugar que algunos llaman utopía. Sola en otro lugar denominado mundo. Sola ante mis ocurrencias. Sola yo.

martes, 9 de febrero de 2010

Hoy les propongo...

Buenas noches, desafortunados lectores cibernéticos. ¿Hay alguien ahí hoy? Yo estoy al otro lado de la pantalla, como siempre (o eso creo). Estoy... un poco ausente. Pero de todas formas me encuentro. Me encuentro... entre libros y lecturas, entre MEPS -¿aventuras?-, entre ropa desordenada, entre las sábanas de mi cama. Evidentemente, como todos nos damos cuenta, entre versos sin esfuerzo -¡o sin un céntimo!-
La verdad es que todos los que escribimos pasamos por épocas de taponamiento literario. Son horribles. Sentimos como un nudo en las sienes, y cada día que pasamos sin escribir se "ennudece" un poquito más. Y hago hincapié en "los que escribimos", que no siempre somos escritores, sino simples mensajeros entre las ideas que nacen en nuestras cabezas y los ojos de quienes las disfrutan (o sufren, como es el caso de hoy).
El absunto está en que aprovechando mi bloqueo intelectual, se me ocurrió hacer que ustedes puedan reír un rato; ya que yo no tengo tiempo, háganlo por mí. Les voy a copiar, a continuación, una ingenua poesía escrita por mí alrededor de los diez años, cuando todavía pensaba en las cosas que realmente importan. Como el principito y su aviador. ¿Cuántos de ustedes pueden, acaso, dibujar un corderito ideal, o una boa cerrrada, o incluso una abierta?
Aclaro, previamente, que este "poema" será tipeado sin cambiar ni una sola coma.
Lean y diagnostiquen si el cambio hacia las banalidades de la vida ha sido exagerado:

AMBICIÓN
Llegar, palabras,
sentir, tu alma,
Llegar, solo llegar,
porque quiero ser, sentir,
pensar, en tu idioma,
ser flor, en otoño.
Vivir en el féretro de tu voz.
Causar, estruendos en el cielo.
Pensar, solo pensar
que creo, que siento, que puedo
ser yo.
Quiero ser todos, todos y vos
poder vivir esa cárcel de tu amor, sufrimiento.
Pintar, tu pelo, ser, simplemente
una vida, ser simplemente una canción.
Creer, simplemente poder volver a creer.
Escalar momentos, esquivar augurios en tu pecho.
Nacer, melodías,
mirar, fantasías.
Cantar, que te quiero, desde la cumbre de la montaña
más alta, para volver a ser, pensar, mirar.

¿Qué tal? ¿Les gustó? A mí no, nunca me gustaron las cosas viejas que tengo por ahí escritas... Probablemente dentro de unos años abra esta página caducada en algún internet del futuro y me avergüence de esto también, así que aprovecho para enviar un mensaje a la Magui ulterior: ¡Dejá de leer literatura barata y andá a corregir exámenes en ese balcón peliculero que tenés, sí sí, ese desde donde se avista la Torre Eiffel!
Decía... Todo esto venía a que pensaba contarles la historia de este poema, de la cual todavía me acuerdo de manera jugosa: Mi maestra de quinto de primaria me había explicado por primera vez lo que significa la palabra "féretro", y enamorada de su sonido (romance que hoy en día perdura) me bañó una lluvia de ideas, de palabras, de versos. Decidí abstraerme de la clase y empezar a escribir. Nunca más volvió a ser tan fácil.

lunes, 25 de enero de 2010

Modelo de Parlamento Europeo 2010

El miércoles me voy a Sevilla. Dicen que consiste en "jugar a ser políticos". ¿Eso es un juego que enseña hipocresía? ¿Será un juego con moraleja? ¿Resultará esta moraleja una enseñanza para procurar que las juventudes intentemos cambiar el mundo? ¿O resultará más bien una explicación a las no-consecuencias fructíferas de los no-quehaceres de los no-representantes del pueblo?
Más información el sábado cuando haya regresado, dormido y descansado los piecitos de mis agotadores tacones (no menos bonitos por ello). Pero yo los compro en Carrefour eh, que tienen número treinta y cinco y porque las marcas me dan asco.
Yo prefiero enfocar esta experiencia como... Bueno, en realidad no sé muy bien de qué manera enfocarla. Por ahora no resulta más que un viaje lejos de casa, de la ropa cómoda y de las clases de CMC (el insoportable Chema, para los amigos.) Y miren, lectores (si es que hay alguno), acabo de encontrar una buena consecuencia de esta experiencia: no veré la cara de ese hombre porque me ahorraré dos clasecitas con él. No veré ni la repugnante bandera de Tommy Hilfiger en sus camisas, ni sus burlas para quienes considera inferiores, ni su precioso Mercedes cuyo volante se ve incapaz de alcanzar. (Intento criticar de la manera más literariamente constructiva posible, pero me parece que cuesta un poco). Puede que algún día le dedique una publicación, a su impactante belleza física y mental (mentira, es muy feo y le obsequio la calificación de muy muy cerdo burgués y conformista). Pero eso será cuando otro de sus no-preciados comentarios vuelva a enervarme. Mejor se la dedico a mi ex-profe de música, ese sí que es "blogueable".
Como podrán apreciar (o no-apreciar, continuando con esta ironía que tanta simpatía me causa), accidentalmente estoy orientando esta entrada de un modo no-habitual a lo que se acostumbra en este no-visitado blog. Y bueno, ché, ¿acaso no defiendo yo la alteración de los inflexibles esquemas pre-impuestos? Quien no ejemplifica no puede predicar. Y yo soy como una maestra ciruela, predico muchísimo. La Renga decía "Llegué tarde al sistema; ya estaba enchufado, así, funcionando."
Volviendo al objeto principal de la publicación, reitero para quien se acabe de incorporar al no-espectáculo que me voy a hacer de diplomática un rato a una ciudad llamada Sevilla. Ciudad que tiene fama de ser bonita y aún más su Giralda. Peeeeero yo no lo voy a apreciar, porque voy a estar reclutada en un hotel hablando de economía, política y del defectuosísimo sistema al cual me veré obligada a criticar de manera eufemística (¿existe esa palabra?) para no ofender a ningún partidario de los paraísos fiscales. Ese negocio que tanto enriquece a los ricos y tanto empobrece a los pobres.
Mmm... Después de tanta sátira ácida -hasta para mí, después de releerlo-, pienso que tal vez estaría bueno decir algo bueno de toda esta aventura que se avecina. Seré firme, clara y concisa: Voy a hablar, voy a aprovechar que mis ideas serán escuchadas y productivas -o eso espero- y les voy a dar con un caño a los nenes de papá que vayan con sus súper camisas de Lacoste dispuestos a comerse el mundo. Pasado mañana el mundo me lo como YO.
¡¡¡Bon voyage Maguita!!!

P.D.: Queridísimo y apreciado lector, si es la primera vez que usted tiene la no-suerte de leer estas cosas que escribo, no se espante. Le suplico continúe con alguna otra entrada anteriormente publicada y creo que resultará un poco menos violenta que la recientemente escrita. Esta no es más que un arrebato de las hormonas adolescentes sobre cuales afirmo fehacientemente y doy fe: últimamente me sacan de mis cabales.

martes, 22 de diciembre de 2009

Contienda de mis yo.


  • Inmensa como un muro fuerte.
  • ¡Resistente!
  • ¿Imbatible?
  • Triunfadora
Tengo en mi bolsillo casi todas las metas cumplidas, por lo menos todas las que esperaba alcanzar. No me defraudé, ni tampoco -hasta el momento- creo haber defraudado a nadie que no sea a mí misma. (Señoras y señores, con ustedes: las paradojas de mis letras -o de mi vida.-)
Habiendo recapitulado, entonces, todas estas cualidades (según las llama la gente, no es que yo piense que lo sean) creo que sí... Me sentía así hasta hace un rato.
Pude, sin embargo, percibir el hedor de una calma que, complaciente como todas las calmas, me espiaba desde un rinconcito. Entonces ese mismo hedor se acercó de puntillas hasta mi nuca y amagó y sopló despacio y me dijo suavemente: "Vas a recordar lo que verdaderamente es ser vos."
Y a partir de ese momento dejé de ser inmensa, resistente, tal vez imbatible, para nada triunfadora. Devine en otro ser completamente alterno, paralelo y rondante. Todos se dieron cuenta de que quien allí sentada hincaba su mirada en un punto fijo ya no era yo. Era mi otro yo que echaba de menos "Esta(-)pena" y decidió hacerme una visita, obligándome a ausentarme durante un período indefinido de tiempo, jugando con el rostro cuya expresión vacante esperaba un alma que lo habitara.
Para que ustedes me entiendan mejor voy a intentar definir esta nueva persona que me habita, quien dueña de mi cuerpo y de mis actos, quien dueña de mí, no soy yo:
  • Diminuta, como los juguetes en miniatura que los niños tienen como cliché introducirse en la nariz.
  • Aplastable y blandengue.
  • Perdedora.
  • Insignificante.
¿Qué tal cómo les va todo bien? Me llamo Auto-no-estima y según la "Irreal Academia de Ninguna Parte" consisto básicamente en una "Desvaloración negativa sobre uno mismo". Me dedico a buscar individuos al azar y me centro en aquél cuyo brillo de ojos denote más susceptibilidad, entonces camino de puntillas, lo saludo cuando éste aún está de espaldas y sin más rodeos me introduzco en él. A veces me cuesta un poco hacerme mi lugar entre tanta alma y sentimientos y tontería, -quien más trabajito me da es la fortaleza mental-, pero al final siempre me las apaño para desplazar todo aquello que pueda despertar el más mínimo atisbo de gozo, y una vez acomodada apoyo un pie en cada hombro y comienzo a saltar. Con la mayor cantidad de energía posible, así me aseguro de que el elegido perciba mi trabajo en las condiciones que corresponden, no sea cosa que reciba quejas de la clientela.

Hola, soy yo otra vez. Bueno, no exactamente yo, ahora mismo escribe mi otra persona, grabando en un grito de abecedario el suplicio en el que se ve encorralada.
Si les digo la verdad... No me preocupa. Sé que mañana me voy a levantar, cada pestaña de a poquito se irá despegando sin dificultad de su homóloga inferior y otra vez seré yo y me sentiré bien...

...

Ja, no os lo habéis creído a que no. ¡Yo tampoco! Mañana me voy a levantar, con sueño, con dueño, con quejas, y seguiré igual de chiquita y aplastable... Como esa hormiguita de la que te hablé una vez... ¿Te acordás?
Me parece -y creo estar ciertamente en lo cierto- que toca resignarse. En eso encuentro mi verdadero yo: En una masa de sustancias abstractas (algunos lo llaman personas, pero suena un poco vulgar, ¿no les parece?), inestable y eternamente titubeante como nadie. ¿Qué culpa tengo yo de no ser lo que querría ser? ¿Qué culpa tiene el tomate...? [Estás en todas partes.-]
Pero aún así me elijo. Te elijo. Elijo el nosotros y elijo a alguien que se hace llamar Magui, que se quiere un poquito y se odia mucho más.
Débil o ganadora, ¿a quién le importa? Yo ya elegí. ES LO QUE HAY.