sábado, 28 de enero de 2012
Primer contacto con un fiel confidente
sábado, 11 de junio de 2011
De tan quieta añoro saborearte.
Tan astuta como los pájaros y volar,
hasta allí, princesa, volar…
recuerda hace siglos
tantos cuentos…
Quieto, tiempo,
que no la veo
puede que me sienta sola
sin las mejillas de mi princesa.
los monstruos de la almohada
de mi parte les dices que ya llego
a ahuyentarlos lejos de tus verdes consonantes.
Llego para ahogarme
en tus pupilas azabache.
Como fuego apagado,
carbón amargo de pena y distancia.
¡te escurrís en mi entrecejo!
Espuma dulce de los postres
rasga hoy mi adentro.
Rasga el cuándo,
rasgando el beso.
sábado, 30 de abril de 2011
06-08-2010 // 17:43 p.m. // Estepona
"El miedo es una emoción caracterizada por un intenso sentimiento habitualmente desagradable, provocado por la percepción de un peligro, real o supuesto, presente, futuro o incluso pasado. Es una emoción primaria que se deriva de la aversión natural al riesgo o la amenaza, y se manifiesta tanto en los animales como en el ser humano. La máxima expresión del miedo es el terror."
sábado, 23 de abril de 2011
Semana Santa II

Estos últimos días la monótona vida de mi pueblo se ha visto revolucionada por la devoción cristiana que puebla las calles. Semana Santa en España no perdona. Encapuchados anónimos caminan con paso estricto uno tras otro a la orden de su campana soberana. Encapuchados anónimos que saludan y publican su devota participación en las procesiones para que los vecinos vayan y les den agua de beber. Para que todos sepan que son buenos hijos de Dios el miércoles santo y como con las antiguas bulas, se les perdonen los desfases de sábado noche… Que la semana próxima volverán a cometer.
Jovencitas de negro visten sus más elegantes tacones, no vaya a ser que Jesús se enfade por anteponer la fe a la estética. Derraman lágrimas delante de una figura de vestir cuyo núcleo debe odiar el lujo que lo atavía. Núcleo de sangre y llaneza que no quiere ver mantos bordados en oro. Lágrimas de resina resbalaban en la pintura mientras ellos repetían el Padre Nuestro. ¡Yo sentí que Cristo lloraba por motivos tan repentinamente distintos a los que se cree…!
Padre Nuestro que estás en… alguna parte, si es que estás, deberías bajar a echar un vistazo al suplicio al que se someten unos cuantos. Pero no te lo tomes como algo personal, simplemente son exigencias de por aquí. Caminantes ciegos y descalzos sostienen la cera que se derrite en una senda de adoquines mojados. Si el baile supurara tus heridas, sé que volverían a abrirse con el cantar del tricornio y su bastón de mando y disciplina como en los años de las “Nanas de la Cebolla”.
Yo misma acudí prácticamente los tres días a contemplar el espectáculo. Cinco años después, sigo preguntándome el auténtico por qué de ello. No me gusta la religión, no soy creyente y estoy convencida de que se trata de una parafernalia homenajeando a un profeta que no predicó nada parecido a lo que hoy en día se nos exige creer. Para colmo, la banda del pueblo entona el himno nacional. Algunos tararean por dentro “lo-lo-lo-lo” y otros cantan “Viva España alzad los brazos hijos del pueblo español, que vuelve a resurgir…” como bien orgulloso lo haría el caudillo en sus días. ¿En qué quedamos, España? ¿Más Antonios Machado muriendo de tristeza expulsados por una tierra que vomita sobre sus letras? ¿Por qué hacer a María y Jesús cómplices de tus vergüenzas? ¿Por qué permites que el canto de tres voces agrie el júbilo de quienes te alaban?
Resbala dorado el rosario de tus facetas, Jesús. En las manos de tu madre las esmeraldas en las que se enjugó el día de tu muerte, cuando regresó a su casa marfil tras enterrarte en un ataúd de madera pulida. Abundancia y desprecio de la mentira colectiva.
¿Alguien debe, en realidad, rogar por nosotros en la hora de nuestra muerte?
viernes, 24 de diciembre de 2010
A veces el cine no es sólo ciencia ficción.

jueves, 25 de noviembre de 2010

De su camisa de seda y de mis medias de algodón. No me molesta, a veces el amor hace esas cosas.
Su saliva me sabe a Ron y pan. La caricia de su lengua cosquillea en mis papilas. Pero no me molesta, a veces el amor hace esas cosas.
Un verde de tesoro agujerea mis pupilas embelesadas en un montón de dudas inertes, en los terrenos pasados del calor francés. Heladas venideras con palabras bien pronunciadas.
Un maní de mis dedos a su boca; el vaivén en las tripas, de ese que despierta los vedados espejismos. Y todos alrededor; y todos con la tele buscan un flequillo engominado. Pero yo sigo anhelando el verde de tesoro, que ahora se sienta a mi lado sin pensar en que mañana se acaba, como estoy pensando yo… Pero no me molesta, a veces el amor hace esas cosas.
Cada uno con lo suyo, y lo mío siempre lejos. Me encuentro habitual y cómoda en un kilómetro de carretera; me veo persona en una butaca con mascarillas escondidas. No pertenezco a las pizarras antiguas que no pintan, mi voz no rebota en el techo de aquél bar antiguo. Voy detrás de una caricia cruda y mentirosa. Soy permanente por los pasajes en mi billetera. De los que perecen y nos hacen recuperar algo de sensibilidad.
More fortnights w i t h o u t you, darling. Más días atada en mis sábanas limpias. Vacías de su melodía encadenada.
El verde de tesoro no se inmuta. El verde de tesoro masticó un te amo. Yo soy yo en esta servilleta anaranjada. Con el verde de tesoro. Te espero en argentino, manchado de andaluz y algo de francés. Un beso desarticulado que ahora me sabe a sal. Pero no me molesta, a veces el amor hace esas cosas.
