
Hace aproximadamente una semana mi madre y yo nos decidimos a pasar una lluviosa tarde dominical viendo una película. Me convenció de probar con “V de Vendetta”, título que yo había escuchado mencionar no pocas veces; no obstante, todavía no la había visto. Ante su entusiasmo, acepté sin cavilaciones y apreté el “play” en la pantalla de dicha película. (Sí, lo siento, en esta casa estamos abiertamente a favor de las páginas para ver películas online gratuitamente.)
A partir de ese momento me fui sumergiendo poco a poco en unas escenas que me resultaban extrañamente familiares. Aún no lograba discernir el por qué. Tan solo me embebía de un mensaje sinónimo de la concientización. Observaba gente con máscaras, sus rasgos escondidos detrás de una misma capa de plástico y sin embargo, todos me resultaban igualmente familiares.
El mandamás era un hombre a quien sus súbditos sólo conocían a través de las cámaras, solemne y maligno como hace falta ser para manipular y subyugar a toda una masa de mentes libres que habían olvidado cómo pensar. Que ya no cuestionaban. Se limitaban a vivir.
Procuraré no seguir comentando mucho más acerca de la película, pues no es el cometido de este texto sino más bien el desencadenante…
Resultó ser, finalmente, que al acabar la película me dolían las ideas. Qué expresión más particular… ¿Cómo se logra que a alguien le duelan las ideas? Pues simplemente inyectándole una dosis de realidad, con una aguja bien gorda de estas que recuerdas cada vez que vas a sentarte. Alguien había conseguido meterse en el salón de mi casa, en la pantalla de mi ordenador, en mis propias pupilas y neuronas para suplicarme que abriese los ojos. Mi estado de perplejidad aumentaba cada minuto que reflexionaba más y más sobre aquél concepto que acababan de transferirme. ¡Y yo que creía que ya lo tenía bien asimilado…! Pobre ingenua de mí…
Se estarán ustedes preguntando cuál es esa información que me había penetrado tan profundamente. Tiempo al tiempo. Todo tiene su explicación.
Procuré entonces reflexionar un poco más detenidamente sobre el reciente escándalo de Wikileaks, entendiendo a partir de ese momento por qué se habían organizado tantísimas manifestaciones a nivel mundial para defender a un hombre que logró violar el sistema de seguridad del país (lamentablemente) más poderoso del mundo entero. Entendiendo por qué los manifestantes habían decidido todos ponerse la máscara de ese nuevo personaje que taladraba ahora mi concepción de libertad: V.
A medida que los días van pasando, me dedico a buscar inconscientemente más similitudes entre la sociedad ficticia que recrea V de Vendetta y aquella en la que yo vivo en la realidad. Puede que algo aterrada, rendida, ¿preocupada, tal vez? Lo cierto es que, alimentando mis miedos, no resulta nada difícil encontrar dichas semejanzas entre un mundo y el otro. Para regocijo de mi inquietud espiritual, hace escasos dos días mi madre llegó del trabajo más indignada de lo habitual. Procedió a contarme que esa cadena que a nosotras tanto nos entretiene, la que emite los únicos programas de calidad existentes actualmente en el cuarto poder, esa sintonía que refleja de forma verídica la situación que anega las calles del país donde vivimos, esa misma, dejará de existir en poco más de una semana. ¿Y cómo, cuándo, por qué? Fueron las únicas palabras que se hincaban en mis ideas, ahora, lastimadas. Como era de esperar, no se trata más que de otra transacción compra-venta de una adquisición, un producto que sólo mueve cifras para esos señores sentados en traje y corbata en un despacho gigante, dominando el mundo. Sólo somos ganado…
La consecuencia de este acontecimiento es ni más ni menos la carencia de dos canales informativos e independientes. Curioso (y hay quien aún así sostiene que las casualidades existen) ya que son precisamente los dos canales que presentaban una mirada crítica a las situaciones con las que nos hemos acostumbrado a convivir. Es por eso que ya no nos damos cuenta de cuán cruciales son. Dejan de existir las únicas dos emisoras que no mencionaban ni una sola vez en su programación nombres como “Belén Esteban” o “la Duquesa de Alba”. Estos mismos eran reemplazados por “hambre”, “miedo”, “injusticia”, “corrupción”, “mundo exterior”… ¿Hace falta que continúe?
CNN+ y Cuatro van a ser suplantados por una programación indudablemente superior intelectual y educativamente, tal como lo es la vida del hombre que es galardonado por matar tres toros y su mujer que lo ha dejado para casarse con el nuevo niñato de moda.
Se despierta en mí una duda. ¿Es acaso terrible la manipulación de los medios de comunicación para conseguir que nos convirtamos en una masa no pensante? ¿O es más terrible todavía que nosotros mismos, el pueblo (no) consciente de que está siendo sometido al maquillaje incuestionable capitaneado por dos o tres dueños de nuestra concepción de realidad, seamos incapaces de tener una reacción influyente y determinante ante esta situación?
Afirmo ahora que las similitudes entre la sociedad de V de Vendetta y la nuestra son más que innegables. Y lo afirmo asustada. Preocupada por sentirme durante algunos minutos un oráculo capaz de predecir sin dificultad ninguna el futuro que nos depara de seguir así. Así, de brazos cruzados. Así, ignorando e incluso aceptando el hecho de que no somos libres. Simplemente, porque no sería compatible con el gran sistema que rige el mundo. Simplemente, porque no nos dejan serlo.
Magui, tienes toda la razón, ciertamente lo que pasó ayer a las 00:00 sólo se puede calificar con una palabra, que quizás alguien tache de extremista: tragedia.
ResponderEliminarYo me levantaba y lo primero que hacía era encender la tv y desayunar viendo la CNN, a pesar de que era de ideología contraria a la mía, porque para conocer la realidad hay que poder conocer las dos versiones de ésta. Yo vi las últimas palabras decentes que se pronunciaron en esa frecuencia, y sentí que se me rasgaba el alma cuando tuve que contemplar como serenamente se posesionaban detrás todos los que hoy ya no tienen un puesto de trabajo y el sencillo hasta siempre bajo el archiconocido logotipo del canal. Y tuve ganas de llorar de rabia cuando un segundo más tarde la música de Gran Hermano invadió mi cocina.
Magui, nos quieren idiotizar, y estamos cooperando, se ha montado un gran escándalo por la ley Sinde y el cierre de la CNN ha pasado totalmente desapercibido. Espero que estemos equivocadas, porque como no lo estemos, vamos a ser los protagonistas de V de Vendetta.
Simplemente impresionante. Me paso por tu blog y ¡ahí va!, V de Vendetta como última entrada. Chicas, me alegra impresionantemente una barbaridad (como se dice en mi tierra) que gente joven, en este caso vosotras, tenga los ojos tan abiertos. Me atrevo a echar más leña al fuego: yo suelo tolerar ciertos comentarios de gente mayor a la cual es (casi) imposible hacerle cambiar de opinión. Pero realmente siento pena y rabia cuando chicos y chicas de 20 años, e incluso más jóvenes, me dicen que ante lo que nos ha tocado, hay que resignarse. Si uno tiene que vivir bajo los estereotipos, se vive. Si a uno le restan libertad de expresión, se aguanta. Me parece in-cre-í-ble. De verdad que me alegra saber que existís.
ResponderEliminarPor otro lado, he de decir que V de Vendetta es un peliculón. No me canso de verla, y siempre me emociona ver qué fuerza pueden llegar a tener unos ideales.
Un besazo fuerte a las dos.