sábado, 11 de junio de 2011

De tan lejos te siento pequeña.
De tan quieta añoro saborearte.
Tan astuta como los pájaros y volar,
hasta allí, princesa, volar…

Miel dulce entre mis dedos
recuerda hace siglos
tantos cuentos…
Quieto, tiempo,
que no la veo
puede que me sienta sola
sin las mejillas de mi princesa.

Si tocan a tus sueños
los monstruos de la almohada
de mi parte les dices que ya llego
a ahuyentarlos lejos de tus verdes consonantes.
Llego para ahogarme
en tus pupilas azabache.
Como fuego apagado,
carbón amargo de pena y distancia.

Espuma etérea
¡te escurrís en mi entrecejo!
Espuma dulce de los postres
rasga hoy mi adentro.
Rasga el cuándo,
rasgando el beso.


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