viernes, 16 de octubre de 2009


La voz que nace de mis entrañas. Esa que grita un disimulo perpetuo, que yace enterrada bajo las cuerdas más absolutas. ¿Dónde estás?
La voz que sangra de mis entrañas, la que ahogada en desafino buscó un refugio demasiado bueno como para acallarla. ¿Dónde estás?
Muchos te tienen y orgullosos me guían hacia la inexistencia más vacía. Necesito soltarte y que te suelten.
La voz que absorve mis entrañas. Esa que resuena en mi pared mojada, la que miente por sí misma. ¿Dónde estás?
La voz que resguña en mis entrañas. Tenés que ser tan tímida que un día vas a querer salir y no te vas a encontrar.
La voz que ante la gente se empequeñece, la voz que no querida es la más perfecta.
La voz de mis pupilas opacadas ante la petición; la voz de mi vergüenza, envidiosa, viciosa.
La voz que se escabulle dentro de mis rincones. Llena de polvo, la que ensucia. Llena de oro, la que brilla.
La voz de mis delirios. Esa que es yo. La voz que no puede mentirme; ¡que me obliga a mentir!
La voz de mis ensueños.
La voz de todos mis dolores.
La voz de mis entrañas.

2 comentarios: